Esguince de ligamento lateral externo de tobillo.

Actualizado: 4 de dic de 2020


El esguince de tobillo es la lesión más común en la articulación del tobillo y consiste en una distensión, ruptura parcial o total del ligamento. El esguince de tobillo representa el 38 % de las lesiones del aparato locomotor. Dentro del mundo deportivo, representa el 40-50% de las lesiones del baloncesto y el 20% de las lesiones de fútbol o atletismo, entre otros.


Las estructuras pasivas encargadas de dar estabilidad a la articulación del tobillo se pueden englobar en dos complejos principalmente, el interno y el externo. Éstas estructuras son la cápsula articular, los ligamentos, inserciones tendinosas, etc. Dentro de los esguinces de tobillo, el más común es el de ligamento lateral externo (LLE).


Según el grado de la lesión, clasificamos los esguinces en varios tipos:


  • Grado I: distensión ligamentosa que puede presentar alguna ruptura de fibrillas del ligamento, con poco dolor e impotencia funcional, hematoma nulo o escaso y sin inestabilidad significativa. Acudimos al término torcedura o distensión cuando tenemos este tipo de grado.


  • Grado II: presenta rupturas parciales del ligamento, impotencia funcional y dificultad a la hora de andar. Suele observarse una equimosis y hematoma, con dolor localizado en la zona externa e inestabilidad al andar o estar de pie. Es el más común en la práctica deportiva amateur.


  • Grado III: ruptura completa o casi completa del ligamento e inestabilidad importante de la articulación. Presenta signos inflamatorios y dolor agudo, con imposibilidad de andar o estar de pie. El LLE se compone de 3 fascículos (anterior, medio y posterior), y en este tipo de esguinces al menos se ven afectados 2 o 3 de ellos, lo que puede requerir en deportistas de élite recurrir a cirugía para garantizar la estabilidad de la articulación.






Pronóstico del esguince LLE de tobillo


  • Grado I: 2 semanas

  • Grado II: 3-4 semanas

  • Grado III: 4-6 semanas

Los plazos de recuperación pueden variar en función de cada caso y los factores asociados a la lesión. Los tiempos estimados incluyen desde el día de la lesión hasta la incorporación total al deporte o actividad de la vida diaria.





¿Por qué se produce? Mecanismo lesional.


El esguince de tobillo se produce por el movimiento de inversión forzada (imagen de abajo). Debido a esto, el complejo lateral externo se distiende progresivamente.


Si la distensión y el desplazamiento superan la resistencia del tejido (stiffness), los ligamentos se desgarraran parcial o totalmente, sea en toda su continuidad o en algunas zonas de inserción ósea. En ocasiones se puede arrancar hasta un pequeño fragmento óseo de la zona de inserción.


Si el movimiento de inversión continúa, al desgarro de los ligamentos del tobillo le sigue el de la cápsula articular y de las fibras de la membrana interósea, afectando gravemente la estabilidad de la articulación.



INVERSIÓN FORZADA



El peroneo lateral largo es el principal músculo eversor. Existe una activación de la musculatura peronea a los 54ms iniciada la inversión, que nos protege, equilibra y estabiliza el tobillo frente al movimiento brusco de inversión. Éste es el mecanismo que tiene nuestro cuerpo de evitar este tipo de lesión, pero a pesar de esta precoz activación, en ocasiones resulta insuficiente cuando existe un movimiento de alta energía.


Por todo ello, es de suma importancia en el tratamiento de fisioterapia trabajar y reeducar la musculatura peronea en un esguince de tobillo, con el objetivo de activar de forma correcta y a tiempo ésta musculatura y proteger así nuestra articulación.




Sintomatología

  • Dolor local

  • Hematoma

  • Inflamación

  • Impotencia para caminar

  • Incapacidad para mover la articulación del tobillo sin sentir dolor





¿Hay que inmovilizar el pie después de un esguince?


Desde el punto de vista de la fisioterapia la indicación es la movilidad precoz y la carga parcial frente al reposo absoluto, en función de la impotencia funcional del paciente. De esta manera debemos guardar reposo relativo las primeras 24-48h, pero pasado ese tiempo debemos comenzar a mover (siempre con precaución y siguiendo los consejos de un profesional) con el objetivo de acortar los plazos de recuperación.


En los esguinces de primer o segundo grado es totalmente contraproducente inmovilizar o escayolar la pierna, ya que tras un periodo de inmovilización las consecuencias a nivel muscular y articular son atrofia, alteración de la percepción sensitiva y motara, pérdida de coordinación y equilibrio, etc...


Lo más recomendable es empezar con la fisioterapia lo antes posible. Los estudios demuestran que la movilización analítica ayuda a la mejora de la resistencia del ligamento y su cicatrización. El pronóstico para una recuperación completa en esguinces de primer o segundo grado suele ir desde las 2 a las 6 semanas, en función de la gravedad del esguince.


Sólo en el caso de los esguinces de tercer grado es necesario la intervención quirúrgica y unos plazos de inmovilización, reposo y recuperación más largos.